—Sólo espero que la tristeza no le haya ganado a la vida—dijo el joven policía a su compañero.
Había recordado el día que ingresó a la comisaría, el encuentro cara a cara con esa joven de expresión llorosa. La denuncia fue una violación hacia ella, hacia esa chica que tenía su misma edad, quien tenia las agallas para contarlo pero no el coraje para tener a ese bebé que llevaba en su vientre.
-Tenelo-susurró el muchacho sin percatarse de su rol.
-¡No!-exclamó ella-¡Prefiero el aborto, la muerte antes que esta tristeza que me invade!
Y la vio marcharse con su pena, sin rastros de esperanza de vida alguna.
Johanna Farfán
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